Cada difusor y soplador que instalamos se prueba en condiciones reales de efluentes. Los comentarios que recibimos nos ayudan a ajustar detalles de diseño que marcan la diferencia en la operación diaria.
Planta Química del Norte
Reemplazamos los difusores convencionales por el DMB-200 en tres tanques de 800 m³. La concentración de oxígeno disuelto subió de 1.8 a 4.2 mg/L sin aumentar el caudal de aire. El consumo eléctrico del soplador bajó un 22%.
Sr. Luciano Lemus, jefe de operaciones
Tratamientos Industriales del Sur
Instalamos el sistema VPD-1000 en la sala de control de reactivos. La presión diferencial se mantiene estable en 25 Pa, y los filtros HEPA retienen partículas submicrónicas. Desde entonces, las paradas por contaminación cruzada se redujeron a cero.
Amanda Fuentes, ingeniera de procesos
Efluentes Químicos de la Costa
El soplador SC-4500 lleva 14 meses funcionando sin intervención mayor. La presión diferencial se mantiene dentro de la especificación, y el nivel de ruido en la sala de sopladores no supera los 72 dB. El mantenimiento programado cada 4000 horas es sencillo.
Juan Diego Gaytán, supervisor de mantenimiento
Agua y Procesos del Centro
Integramos el sistema de presurización diferencial con el BMS existente. La comunicación Modbus funcionó sin problemas, y ahora monitoreamos la calidad del aire en tiempo real. La instalación completa tomó tres días.
Lic. Ivanna Bravo Tercero, directora técnica
Química Aplicada del Litoral
Los difusores DMB-200 llevan dos años operando con efluentes de pH 4.5 a 9.2. La membrana de EPDM no presenta signos de degradación, y la distribución de burbujas sigue siendo uniforme. La transferencia de oxígeno se mantiene por encima del 85%.
Gabriel Barrientos, responsable de planta